Centro cultural y Espacio de Oficinas Municipales

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El Molino Periel, y después la Harinera de Casa Periel, es uno de los establecimientos comerciales más emblemáticos de Sabiñánigo durante el siglo XX. Su andadura cubre medio siglo de historia, desde 1923, cuando tuvo lugar la apertura de un comercio de ultramarinos y una panadería, que cerraría sus puertas en el año 1977.

El Molino Periel, hoy centro cultural y espacio de oficinas municipales, ha sido y es uno de los edificios más emblematicos de Sabiñánigo. Su andadura cubre medio siglo de historia, desde 1923, cuando tuvo lugar la apertura de un comercio de ultramarinos y una panadería, que cerraría sus puertas en el año 1977.  En la recuperación y restauración de la harinera son protagonistas Dña. Ramona Periel y D. Antonio Biescas, que han conservado el edificio y la maquinaria, y  la han donado al Ayuntamiento para el disfrute de todos los ciudadanos.

La harinera, que se sigue llamando “Molino Periel” en recuerdo al molino tradicional de piedras, se encuentra en el centro de la localidad, en un edificio con dos fachadas, una con vista a la plaza del Molino y la otra a la calle Coli Escalona, que se halla sobreelevada en altura a la anterior. Visto al exterior no tiene aspecto fabril, ya que se construyó pensando en su posible reutilización como vivienda si hubiese sido necesario.

De todo el conjunto del `Molino Periel´destaca la maquinaria de molturación, que representa un magnífico ejemplo de las primeras harineras industriales. Fue adquirida en Boltaña y sus primitivos dueños la compraron en Barcelona en Establecimientos Morro S.A. Se instaló en 1953 y cerró sus puertas definitivamente en 1973.

A lo largo de las salas se pueden contemplar las diferentes máquinas por las cuales circulaba el trigo, desde las tolvas donde se descargaba hasta convertirse en harina de primera calidad.

En primer lugar se encuentran las máquinas dedicadas a la limpieza del grano: monitor, deschinadora, triavejón y despuntadora. A continuación, y tras un proceso de humidificación con agua, el trigo pasaba por la satinadora y el imán. Ya estaba listo para el cernido y la molturación, las dos últimas fases de la molienda que se realiza en los Plansichter, el sasor y los molinos de trituración y presión.

Se trata de un complejo proceso durante el cual el producto final y los residuos circulan por las conducciones cuadradas y de madera que conectan unas máquinas con otras hasta que los productos finales llegan a la tolva de empaque que se encuentra en la planta baja, con salidas para la harina de primera, salvado hoja, menudillo, cabezuela y harina baja.

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Estamos de enhorabuena por poder conservar esta estructura fabril que, sin la generosidad de sus propietarios, seguro hubiera desaparecido, privándonos de un trozo de nuestra historia.